El blog desarticulado, empacado, lo que quieran llamarlo. No se preocupen, todo lo tecleado esta guardado para la posteridad, safe and sound en algún lugar de mi disco duro. Se va a quedar ahí un rato. Tiene ganas de tomar una siesta –o soy yo la que quiere hacer la siesta?
En todo caso, esto es lo último. Siento que algo tenía que decir al respecto, o sea que esto que leen es eso.
“Algo que decir”.
La verdad es que aunque si tengo cosas que contar, algunas interesantes, otras mundanas, otras divertidas, ya no lo voy a hacer. Últimamente me da una cosa rara esto de escribir por cumplir. Yo no quiero escribir por cumplir, quiero escribir porque tengo algo que decir. Por que tengo algo que decir y lo voy a decir bien. Y lo voy a pensar para poder decirlo bien. Y la verdad que un blog no es muy buen lugar para cultivar ese hábito. Al menos no para mí. En otros momentos no he tenido problemas con eso, pero esos momentos ya pasaron, y por ahora, eso es lo que siento.
Mi vida ha cambiado mucho en estos últimos meses, y muchísimo más (para bien) en los años desde que empecé a escribir. Obviamente hay cosas que estoy viviendo ahora que quiero compartir, pero será de otra manera. O sea, no por acá. Ya llegará el momento en que las comparta, ya veré cómo y con quién. Sólo no esperen parados, por si acaso. Especialmente si están con tacos o zapatos incómodos….
No sé bien cómo explicar la “desaparición” de este espacio, no creo que lo he logrado líneas arriba, pero no importa. Lo que importan es que le tengo el suficiente cariño a este espacio como para no hacer la de irme a por unos cigarros y no regresar nunca.
Además, nunca se sabe, por ahí que si regreso.
Sleep well, Mr. Blank.
Lights out.